mié

30

sep

2015

Europe Direct: conectando a Salamanca con Europa

Daniel González Herrera ha sido becario Europe Direct y actualmente es profesor asociado de la Universidad de Salamanca
Daniel González Herrera ha sido becario Europe Direct y actualmente es profesor asociado de la Universidad de Salamanca

 

 

Varios años ya son los que llevo vinculado, de una manera o de otra, al Centro de Documentación Europea, primero, y al centro Europe Direct de la Universidad de Salamanca, después. Mi paso por estas instituciones hermanas ha contribuido decisivamente a mi formación profesional y humana y, ahora que se abren otros horizontes laborales, es el momento idóneo de hacer balance.

 

Ubicados en la segunda planta de la Biblioteca Francisco de Vitoria, ambos centros no son todo lo conocidos que deberían entre los alumnos universitarios y el público en general, si bien una decidida política informativa y una apertura militante hacia la comunidad han ido cambiando poco a poco esa situación, y hoy son muchos los que se acercan al (a los) Centro(s) con toda clase de preguntas sobre la Unión Europea. Hay que recordar que todos los principales problemas actuales —y las potenciales soluciones— pasan por Europa: la crisis migratoria; la delicada situación económica; la salida o permanencia de varias regiones levantiscas; los pueblos que, como el griego, han visto su destino en manos de Bruselas; o los países que, como el británico, examinan su relación con el resto del continente. En este momento es más cierto que nunca que la integración de los pueblos europeos es más significativa que en cualquier tiempo anterior (aunque no vengan de Bruselas todas nuestras leyes). Los ciudadanos son plenamente consientes de estas circunstancias, y quieren estar lo mejor informados que sea posible sobre sus derechos como europeos. En esa labor, el Europe Direct, como parte de la red de información de la Unión Europea, desempeña una labor invaluable.

 

En esta tarea, hemos organizado o colaborado en una variedad tal de actividades, que habría que dedicarle un monográfico solo a ellas (ese monográfico, por lo demás, existe: se llama «Informe Final», tiene centenares de páginas y hay que enviarlo cada año a la Comisión Europea). Baste citar, a título de ejemplo, solo algunas. En primer lugar, quiero reseñar el «Descubre Europa jugando», donde niños de primaria se acercan al campus para explorar, mediante estrategias lúdicas, su papel en el mosaico europeo, gracias a la colaboración de la Fundación de Saberes y al entusiasmo de Jorge  Martín Domínguez, profesor de la Facultad de Educación de la USAL. Las nuevas generaciones tendrán en su mano el futuro de la integración y, a la inversa, esta tendrá una duradera influencia en el mundo en el que estos niños van a crecer. Tomar conciencia desde una edad temprana de que la Unión es parte de sus vidas les ayudará en ese proceso evolutivo. En el otro extremo del arco etario, las actividades organizadas con la Universidad de la Experiencia han demostrado ser una empresa muy provechosa. Los más adultos son plenamente conocedores del impacto que Europa ha supuesto para España, y su curiosidad vital está siempre ávida de comprender mejor lo que se hace en Bruselas que, reconozcámoslo desde ya, no es siempre fácil de explicar o de entender, incluso para los que se dedican precisamente a exponer el funcionamiento de la Unión. A medio camino entre unos y otros, se encuentran los jóvenes universitarios, que son los usuarios naturales de los recursos del Centro, enclavado como está en pleno Campus Unamuno. El proceso de reformas conocido metonímicamente como Bolonia, con sus innegables luces y sombras, ha impulsado, al menos en el ámbito de los estudios del Derecho, un examen muy necesario del ordenamiento jurídico europeo. Pero los estudiantes de otras muchas titulaciones están también interesados en lo que Europa puede ofrecerles, ya sea mediante el feraz programa Erasmus, ya a través del Servicio Voluntario Europeo, o incluso en lo relativo a su futuro laboral una vez que terminen esta etapa. De particular interés para mí es el Encuentro Universitario de Debate sobre el Futuro de la Unión Europea impulsado por el Europe Direct, en el que jóvenes de todo el país vendrán a Salamanca a discutir los peligros del auge del populismo y la eurofobia en todos los Estados miembros de la Unión.

 

Es de destacar, además, que tanto el Centro de Documentación Europea como el Europe Direct se encuadran en una red más amplia de centros de información  repartidos por todo el continente. Siempre que no se encontraba un documento útil, o que había una duda particularmente compleja de resolver, un simple llamamiento a la red bastaba para que, en tiempo récord, algún centro prestara desinteresadamente su colaboración en beneficio de los usuarios. Aquí ha de añadirse a los expertos del Team Europa —como la prof.ª Yolanda Martín González— o a los consejeros Eures —Patricia Valverde, en Salamanca— dispuestos en todo momento a colaborar en cuantas actividades les hemos planteado desde el Europe Direct.

 

Pero no es necesario estar en ninguna red europea para colaborar activamente, como demuestran los diversos organismos y empresas que han acompañado incansablemente al Europe Direct desde su nacimiento en 2013 para el desarrollo de toda clase de eventos. Además de la ya citada Universidad de la Experiencia, merecen recordarse también, la Junta de Castilla y León, la Diputación provincial, el Ayuntamiento de Salamanca, la Escuela Oficial de Idiomas, la asociación de vecinos FEVESA, el Servicio de  Asuntos Sociales de la USAL, los cines Van Dyck, el programa «Hoy por hoy» de Radio Salamanca/Cadena Ser o la Asociación de Debate de la Universidad de Salamanca, que tuve el honor de presidir, entre otros.

 

Aún queda mucho recorrido y mucho por hacer: es preciso seguir acercándose a la sociedad civil. Tengo el convencimiento de que la clave de muchas de las soluciones de los problemas actuales pasa por más Europa, pero esto no será posible sin la implicación del pueblo europeo, desde el nivel local hasta el supranacional. Por eso es importante que los centros de información europea sigan desempeñando su tarea como hasta ahora, conectando a la Unión con sus ciudadanos, en su propia comunidad y en su propia lengua.

 

No quiero terminar estas modestas líneas sin expresar mi más profundo reconocimiento al personal del Centro Europe Direct y Centro de Documentación Europea. Es de justicia comenzar por los dos directores bajo los que he tenido la suerte de trabajar: el Prof. José Martín y Pérez de Nanclares y el Prof. Luis N. González Alonso. Todo lo poco o mucho que pueda saber sobre la Unión Europea y su Derecho bebe en gran medida del pozo de conocimientos que son estos dos juristas, en los que la vocación académica es patente por la facilidad con la que son capaces de transmitir sus ideas. Pero, si se me permite el atrevimiento, son Paz, Charo y María José el auténtico cuerpo y alma del Centro. Su trabajo continuo para encontrar formas de acercar Salamanca a Europa y, en lo personal, su enorme cariño, han sido fuente de constantes alegrías durante mi paso por el Europe Direct. A todos ellos, mi más sincero agradecimiento.

 

 

 

Daniel González Herrera

Doctorando en el programa «Estado de Derecho y Gobernanza Global»

Profesor Asociado de Derecho Internacional Público - Universidad de Salamanca

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