2019: ENTRE LA ESPERANZA Y LA INCERTIDUMBRE

Luis N. González Alonso, director del Centro Europe Direct de Salamanca

 

            Siempre que iniciamos un nuevo año nos asaltan sentimientos de distinto signo, a veces incluso contradictorios entre sí. Este es el caso, sin duda, de 2019 por lo que se refiere a los asuntos europeos.

 

            Para la UE 2019 es, antes que nada, el año de un nuevo comienzo, el que marcarán las elecciones al Parlamento Europeo del 26 de mayo, que traerán consigo, además de la propia renovación de la Cámara, el nombramiento de una nueva Comisión y el relevo en otras altas responsabilidades institucionales; en definitiva, el inicio de un nuevo ciclo institucional de cinco años que por fuerza ha de suscitar esperanza.

 

            Ni que decir tiene que las profundas transformaciones políticas que hemos conocido en Europa a lo largo de la legislatura que ahora termina –la VIII legislatura de un PE elegido directamente por los ciudadanos- hacen de estas unas elecciones europeas especialmente relevantes: en ellas nos jugamos mucho, no ya solo por la importancia que en sí mismas tienen la actividad general y la capacidad de decisión del PE, sino también porque probablemente nunca antes se habían visto tan cuestionados algunos de los valores sobre los que se funda nuestro proyecto común europeo y, por extensión, nuestra convivencia y nuestro progreso como sociedades abiertas. Por ello, os animo a todos a participar en estas elecciones y, en particular, a los más jóvenes, a quienes por primera vez tenéis la posibilidad de ejercer este derecho y deber político. Echad un vistazo a la campaña específica que para vosotros ha diseñado el PE (“Esta vez voto”, estavezvoto.eu) en la que participaremos con la organización de distintas actividades desde el Centro Europe Direct de Salamanca.

 

            Sería bueno, por otro lado, que estas expectativas asociadas al nuevo ciclo institucional se viesen acompañadas del impulso político indispensable para ir clarificando el futuro de la Unión, empeño en el que llevamos embarcados prácticamente desde que comenzó este siglo. Para ello se han dado cita nuestros líderes en la ciudad rumana de Sibiu el próximo 9 de mayo, tras un largo proceso preparatorio y de escucha a la opinión pública europea que en su día puso en marcha la Comisión.

 

            Ahora bien, junto a la esperanza que sin duda provocan estas y otras expectativas, comenzamos este año sumidos también en la incertidumbre y la consiguiente preocupación asociadas al desenlace del proceso del Brexit. En el momento de escribir estas líneas todo está en el aire, pese a que desde mediados de noviembre contamos con un Acuerdo de Retirada extremadamente preciso en sus términos, y la proximidad de la fecha fatídica del 29 de marzo está obligando a poner sobre la mesa “planes de contingencia” ante la nefasta posibilidad de que pudiera producirse una salida del Reino Unido de la UE fuera del marco jurídico previsto por ese Acuerdo. Confío en que seamos capaces de evitar este escenario del que todos saldríamos perjudicados, aunque ello requiera un nuevo ejercicio de generosidad por parte de quienes nos quedamos dentro de la Unión –aceptando por ejemplo una ampliación del plazo de retirada- y que por tanto no hemos generado el problema, como reclamaba recientemente en un sentido mensaje a sus “amigos europeos” el gran europeísta e intelectual británico Timothy Garton Ash.

 

            Sea como fuere, nuestros mejores deseos para todos en este inicio de año y, en especial, para nuestros amigos rumanos a cuyo Gobierno corresponde por primera vez la Presidencia del Consejo de la Unión: mucha suerte en el ejercicio de esta importante responsabilidad en momentos en los que nos enfrentamos a grandes desafíos.

 

 

Luis N. González Alonso

Director del Centro Europe Direct